Las puertas abiertas de par en par de la Hacienda Ibarburu hicieron temer el desastre. El historiador Fernando Bejines y los arquitectos Evaristo Román y Guillermo Carrillo dieron ayer la voz de alarma tras descubrir cómo este inmueble histórico, declarado Bien de Interés Cultural en 2002 por la Junta de Andalucía, no sólo ha sido expoliado, sino destruido en gran parte. Un auténtico desastre patrimonial que se ha cebado con una de las joyas de la arquitectura agropecuaria de España.

La falta de vigilancia en el edificio, que desde septiembre no cuenta con guardas por decisión de los propietarios, ha dejado desprotegido un caserío que hace décadas que venía acusando un alarmante deterioro y que ahora, más que una restauración, requeriría una reconstrucción casi integral.

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